Porqué No Es Bueno Reutilizar las Botellas de Plástico de Agua?

Comprar agua embotellada es un hecho común en cualquier familia, dado que en Mexico, la calidad del agua potable entubada deja mucho que desear y en muchos lugares ni siquiera se llega a tomar agua de nuestra tuberia, cuando se supone que es potable y se puede tomar. El problema radica cuando tenemos 2 o 3 botellas que rellenamos de forma continua con garrafas de 5 litros. ¿Lo hacemos bien o no?

Las botellas de agua lo dejan bastante claro en algunas etiquetas. No se deben rellenar las botellas de agua. ¿Por qué?

no rellenar.


El agua embotellada que normalmente consumimos es de plástico. Las botellas de vidrio suelen ser para restaurantes o casos particulares, como fiestas en casa, en contadísimas ocasiones (yo no lo hago pero hay quien sí). Partiendo de esta base, vamos a analizar el componente de las botellas de plástico.

Cuando hablamos de este material, mencionamos el PET (tereftalato de polietileno). Es un polímero obtenido mediante una reacción de policondensación (varias sustancias que crean monómeros, que a su vez crean dímeros, y a su vez polímeros…) que tiene alta resistencia, transparencia, es reciclable, y sobre todo, se acepta su uso para albergar y proteger alimentos.

No reutilizar. ¿Una estrategia comercial o realmente es peligroso?
Así de primeras todos podemos pensar que es un concepto parecido al de la fecha de caducidad, donde las marcas alimenticias establecen un “consumo preferente” que de lejos se puede sobrepasar, y si no lo puedes ver en el caso de los yogures caducados. En este caso pensamos que los tiros no van por ahí y sí que hay que tener cuidado si somos los que reutilizamos las botellas una y otra y otra vez, en malos ambientes. ¿Por qué? te lo contamos ahora.

PET 02

El riesgo microbiológico
Cuando abrimos una botella, ya sea de plástico o de vidrio, se introducen casi al instante dentro de ella innumerables microorganismos (bacterias y hongos).
Si chupamos de la boquilla y tenemos alguna enfermedad (desde resfriado hasta opciones más graves) podemos transmitir esos patógenos a una tercera persona, que aun no bebiendo “a morro” puede verse contaminada. Sinceramente es estúpido que alguien enfermo comparta botella de agua y encima chupe de ella.

Quitando esto, la 2ª opción de contaminación microbiológica puede ser porque se introducen microorganismos mesófilos desde el exterior. En las botellas de vidrio el riesgo es mucho menor debido a que el material resbala mucho más, pero las botellas de plástico suelen tener arrugas y deformaciones (la mayoría de ellas para facilitar su prensado) que facilitan el desarrollo de colonias de patógenos.

Bueno, esto parece que tampoco supone un riesgo muy elevado (¿qué microorganismos malignos puede haber en mi cocina?) ni supone un elemento para que directamente dejemos de rellenar las botellas. ¿Y si el problema viene por lo siguiente?

El material plástico del agua embotellada

Ya hemos comentado que las botellas de plástico están hechas de PET. Este polímero está aceptado como un elemento para estar en contacto con productos alimenticios, líquidos, etc. y por supuesto no representa ningún problema, a priori. La cuestión viene cuando el plástico sufre de forma constante cambios de temperatura, algunos de ellos bruscos, (como por ejemplo guardar agua embotellada dentro del coche en verano) o exposiciones directas al sol, y siguen usándose una y otra vez.

En condiciones normales (compras, consumes, reciclas), los compuestos que el PET deposita en el alimento o líquido son inferiores a los máximos establecidos que la Organización Mundial de la Salud ordena. Otra cosa es cuando la botella lleva mucho tiempo de uso, muchos cambios de temperatura, mucha exposición solar, muchos golpes, etc., el plástico se deteriora y ya no es posible garantizar que los tóxicos del plástico que se adhieren al agua no alcancen niveles no aceptables. Ésto se conoce como límite de migración, establecido por la Unión Europea en 60 mg/kg. Si algún componente supera estos valores no es apto para portar alimentos o bebidas.

El marco legislativo (Reglamento (CE) Nº 1935/2004. Materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos) lo deja bastante claro. Ningún elemento se autoriza a su venta si modifica las propiedades organolépticas o modifique la composición de los alimentos que guarda.

Vale, eso está claro. Como hemos dicho antes, los niveles de elementos tóxicos al comprar agua embotellada estarán (deben estar) debajo de esos límites, pero no se hacen responsables del uso inapropiado de la botella. Se han hecho estudios en el que se demuestran algunos “escapes” de compuestos pertenecientes a las botellas PET (formaldehídos, antimonio, ftalato, acetaldehído, etc), que aumentaban su presencia en el agua embotellada con el tiempo.
Eso sí, hay que aclarar que la frecuencia de rellenado no influye, sólo el tiempo (es mejor rellenar 6 veces al día en 1 semana que rellenar 3 veces en 1 mes).

Un ejemplo de comprobación científica es el caso de este artículo (Evaluación de la migración de los mutágenos / carcinógenos de las botellas de PET en agua mineral por Tradescantia / test de micronúcleos, ensayo cometa en los leucocitos y GC / MS) donde se demuestra que una botella con 9 meses de rellenado mostró presencia de di (2-etilhexil) ftalato, un plastificante hepatocarcinógeno no genotóxicos. Es decir, no es tóxico para el ADN pero es susceptible de generar cáncer de hígado.

Lo mismo pasa con el antimonio, si compras una botella los niveles de este compuesto estarán lógicamente por debajo del límite legal, pero aumenta con el tiempo. Eso no quiere decir que en 1 mes de rellenado los límites sean tóxicos para el ser humano, pero sí que aumentan. Igualmente, lo hace con el tiempo que pasa el agua embotellada, no por el número de rellenados. Pero ojo, un PET rehusado una y otra y otra vez, libera más antimonio que una botella almacenada por un tiempo en un ambiente idóneo (fresco, seco, sin exposición solar, sin alteraciones bruscas de temperatura, etc.).

Agua embotellada

¿Somos alarmistas?


Ni mucho menos. Actualmente hay más investigaciones a favor del uso del agua embotellada en PET que lo contrario. Las cantidades de estos compuestos tóxicos que encontramos en una botella de plástico son ineludiblemente inferiores al límite, pero sí que está científicamente comprobado que aumentan con el tiempo. No queremos decir que no puedas rellenar tu botella de plástico durante un mes o más inclusive, pero se debe tener en cuenta algunas consideraciones que agravan el aumento de los tóxicos.

Hay que tener un control sobre las condiciones de almacenamiento de la botella. Almacenar el agua embotellada en el frigorífico, comer fuera, al sol, rellenarla, volver a guardarla y así una y otra vez durante, por ejemplo, el verano (3 meses) no es recomendable. Puede ser que aún así los niveles se encuentren inferiores a los mínimos (cuando decimos mínimos es que según las investigaciones no producen efectos malignos en el cuerpo a priori, pero no por ello no deja de ser susceptible de ser “malo” a largo plazo, como las concentraciones de mercurio de la mayoría de pescados).

Actualmente se sigue investigando sobre los compuestos tóxicos que se liberan en las botellas PET en exposiciones prolongadas de tiempo. Lo que se sabe actualmente es que tiene que pasar mucho tiempo para que los niveles de toxicidad aumentan por encima de los límites establecidos, pero el riesgo existe.

Mi agua embotellada sabe a plástico, ¿eso es peligroso?
En principio no. El sabor plástico es causado por acetaldehído (un compuesto que libera el PET). Sin embargo, nuestras papilas gustativas detectan niveles muy bajos de este compuesto, alrededor de 100 veces umbrales inferiores a los considerados tóxicos. No hay ningún problema, otra es, que por gusto o por sabor sí queramos cambiarla o sustituirla. Sin embargo esto confirma la teoría de que los compuestos se liberan progresivamente.

Resumen y conclusión


Es más peligroso almacenar el agua embotellada sin consumir durante mucho tiempo que ir rellenándola de vez en cuando, porque de la primera forma, los compuestos tóxicos se pueden acumular en cantidades perjudiciales, mientras que si la rellenas periódicamente se van disolviendo. Por otro lado no es una estrategia comercial de las empresas, lo hacen como recomendación, quitándose el problema de un uso inadecuado del agua embotellada.

En cuanto a los problemas de contaminación por microorganismos son reales, pero no suponen una preocupación en la población ya que se considera que los lugares donde se rellena el agua embotellada (cocina sobre todo) no tienen contaminación suficiente para crear un problema serio.


Aspecto tóxico del plástico: Afectaciones sobre la salud humana

Además del efecto medioambiental, de por sí ya bastante impactante, en la actualidad, múltiples estudios científicos corroboran que el uso del plástico supone una amenaza para la salud humana, ya que algunos plásticos comunes liberan sustancias químicas nocivas en el aire, los alimentos o bebidas.
Estas sustancias liberadas no se ven, pero si utilizas plástico en tus alimentos (embalajes, recipientes, botellas,…) lo más probable es que estés consumiendo parte de estos en tu alimentación.

Existen más de 100 tipos de plásticos, aunque los más comunes son 6, y se los identifica con un número dentro del triángulo (símbolo de reciclaje) a efectos de facilitar su clasificación para el reciclado.

PET 03Los 6 tipos de plásticos más frecuentes son los siguientes:

PET: Polietileno tereftalato

PEAD: Polietileno de alta densidad

PEBD: Polietileno de baja densidad

PVC: Policloruro de vinilo

PP: Polipropileno

PS: Poliestireno

Además de estos 6 tipos, podemos definir un séptimo tipo, OTROS, entre los que incluiríamos policarbonatos, poliamidas (nylon).

Estos números suelen encontrarse en la base del envase, indicando el tipo de plástico, dentro del triángulo que indica que el material es eciclable. Estos símbolos se encuentran en todos los envases plásticos.

En la siguiente tabla, se muestran los tipos junto a sus aplicaciones más importantes y su uso tras el reciclaje:


¿Qué tipo de plástico es más seguro?

Los diferentes tipos de plásticos pueden generar diferentes riesgos sobre la salud humana en función de los tóxicos que pueden producir:

PLÁSTICOS A EVITAR:

TIPO 1: PET (POLIETILENO TEREFTALATO)

RIESGOS: Pueden desprender antimonio y ftalato

TIPO 3: PVC (POLICLORURO DE VINILO)

RIESGOS: Desprenden plomo y ftalatos, entre otros. También pueden emitir gases de productos químicos tóxicos.

TIPO 6: PS (POLIESTIRENO)

PET 04RIESGOS: Pueden desprender cancerígenos y alquilfenoles estrogénicos (bisfenol A)

 

A modo de resumen:

Como puedes ver, los riesgos sobre la salud de la utilización de envases de plástico puede llegar a ser importante, por eso te recomiendo seguir una serie de consejos para minimizar los riesgos del uso de envases de plástico:

– Utiliza envases de vidrio o de un plástico seguro (tipo 2) para almacenar alimentos

– Evita las bandejas y vasos de estirofoam (similar a corcho blanco), sobretodo con líquidos calientes. Evita este tipo de material sobretodo para meterlo al microondas y para bebidas calientes.

– Sustituye el film de plástico o el papel de aluminio para conservar los alimentos. Es preferible sustituirlos por bolsitas de cierre hermético tipo zip , elaboradas con HDPE/PEAD (tipo 2), un tipo de plástico que no desprende toxinas.

– Cuando compres productos, busca productos con menor packaging .

– Si compras plástico, escoje productos que se puedan reciclar o reutilizar.

Por tu seguridad y por el medioambiente, reduce el uso de plásticos!!

 

 

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